SOS al Mar, por Tino Soriano
El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No hay testimonios del biocidio y, por esa razón, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por la utilización de tecnología punta que detecta los exiguos bancos de peces; la sobreexplotación, que ha condenado a las especies más comunes a desaparecer; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a implicarnos para acudir al SOS del mar.
La Comunidad Europea dicta unas cuotas de pesca que casi nadie cumple. Dos tercios de los controles efectuados evidencian que se infringe impunemente la legalidad. Algunos armadores prefieren pagar una multa por no permitir el acceso a los inspectores, que renunciar a los beneficios que les reporta pescar más de lo que la ley les permite.
En tan solo diez años hemos destruido lo que la naturaleza puso a nuestra disposición en diez mil. Según las estadísticas que manejan los científicos, el noventa por ciento de los depredadores marinos serán eliminados en los próximos treinta años. Especies habituales como, por ejemplo, el atún rojo, desaparecerá en tan solo unos meses si países como Japón continúan consumiendo 400.000 toneladas al año, o nadie pone un límite a los tres mil quinientos barcos que capturan 60.000 toneladas de este pescado, solo en el Mar Mediterráneo. El doble de lo permitido. Y lo mismo sucederá con meros, salmones, bacalaos, merluzas, lenguados, rapes, gallos, cigalas… Si no hacemos algo, nuestros hijos no los conocerán.












