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Crackland

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Crackland

Crackland es una historia que tenía que ser contada, necesaria para mostrar la realidad de la vida …

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Fernando Donasci: Crackland

Era una mañana de marzo en 2007, mientras que dirigida a fotografiar un encargo en el Museo de la L …

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Crackland, por Fernando Donasci

Era una mañana de marzo en 2007, mientras que dirigida a fotografiar un encargo en el Museo de la Lengua portuguesa, me encontré en medio de una masa de personas que consumían Crack en el corazón de Sao Paulo. Había tropezado con Cracolândia o Crackland. Me sentí abrumado por el gran número de personas que abiertamente consumían droga a una hora tan temprana, ajenos al resto de gente que se dirigían a trabajar en esta megalópolis.

Inmediatamente pensé que se trataba de una historia que tenía que ser contada. Que era necesario mostrar la realidad de la vida de estos adictos y alertar a los residentes de la indiferencia del gobierno local a este problema, en el corazón de su ciudad.

Ese mismo año, 2007, hice una breve historia de Crackland pero ahora, después de ver la situación es mucho peor, decidí que era hora de hacer algo más en profundidad. Empecé con la investigación en lugares con una visión clara de Crackland desde donde podía trabajar con relativa seguridad. Sin cámaras visité bares, hoteles y calles en todo el distrito. Me quedé por ahí tratando de tener una idea de las calles, para tratar de conocer un poco mejor por donde me movia. Crackland es un lugar muy peligroso donde los usuarios y los vendedores pueden fácilmente perder el control.

Elegí dos puntos para poder trabajar, un hotel al otro lado de la calle de una esquina muy transitada y una casa en proceso de ser demolida como parte de la renovación de barrios. Las puertas y ventanas ya habían sido arrancadas en su mayoría y había un olor insoportable ya que muchos usuarios de crack utilizaban el edificio como un cuarto de baño abierto.

En el hotel infestado de cucarachas, corría el riesgo de ser descubierto por el dueño, que por todo lo que sabía podría estar involucrado en el tráfico de drogas. También temía ser descubierto por los “bien vestidas”, niñas jóvenes que vendían crack al lado de la puerta principal, justo debajo de la ventana de la habitación que alquilamos.

Lo que me motivo más de esta historia fue el gran número de menores de edad y mujeres embarazadas que consumen crack. Muchas mujeres terminan como prostitutas sólo para ganar los pocos dólares para comprar una dosis, y la mayoría de ellas terminan embarazadas. El crack es muy adictivo, y de acuerdo a los usuarios con los que hablamos el peligro radica en el intenso placer que viene con la primera experiencia, un momento que nunca se reproduce incluso después de su uso posterior.

Las horas de mayor actividad en Crackland son al amanecer. Cientos de usuarios deambulan sin rumbo solo para consumir la droga. No es raro ver a gente bien vestida aparecen en coches de lujo y que buscan comprar crack. Para mí eso es una señal de que el crack está haciendo su camino en todos los niveles de la sociedad brasileña.

One Response to “Crackland”

  1. Alfonso dice:

    Interesante y arriesgado reportaje, una lastima que la gente se enganche y esto parece una epidemia o plaga sin fin.
    saludos

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