Brothels, por Miguel Candela
Julio de 2010. Los islamistas radicales queman el burdel. Hay 2 heridos de gravedad. El resto se quedaron sin nada. “Lo perdimos todo y tuvimos que saltar en el río”, recuerda Hasina. “Incluso no tenía ropa que ponerme y nos vimos obligados a vivir durante un mes y medio en el campo”. Nadie fue detenido por el ataque.
Después de incontables demostraciones, las trabajadoras sexuales han ganado el derecho a luchar por sus derechos. “La sociedad se sirve de nosotros para satisfacer sus necesidades humanas, pero nos tratan como animales”, critica ahya Begum, de 37 años, presidente de la Asociación de Prostitutas de Faridpur.
La sociedad les ha obligado a vivir en la oscuridad, mientras que los hombres las aman y odian a partes iguales, demandando sus servicios al tratar de deshacerse de ellas de forma permanente. Esta es la contradicción intolerable que es su vida cotidiana.










