A Troubled Paradise, por Charlie Mahoney
Detrás de una visión paradisíaaca de las Maldivas, se oculta la dura realidad de un país que acaba de salir de una dictadura de 30 años.
Quien mejor lo sabe es Mohamed Nasheed, el nuevo presidente elegido democráticamente en octubre de 2008 y que substituye al régimen dictatorial de Maumoon Abdul Gayoom, en el poder desde 1978. Nasheed fue encarcelado trece veces por Gayoom y declarado por Amnistía Internacional prisionero de conciencia en 1991.
El nuevo presidente Nasheed está decidido a garantizar la democracia en su país, a pesar de los serios retos a los que se enfrenta. Con un PIB que es el más alto de todo el sur de Asia gracias a los beneficios que deja el turismo, casi la mitad de la población gana menos de 2 us$ al día. El tráfico y consumo de heroína entre su juventud es tan grande que ya se ha convertido en una verdadera epidemia. La transformación del legado de la dictadura de Gayoom será lenta, ya que comportará entre otras cosas la creación de un sistema de partidos y de instituciones políticas democráticas, el ejercicio de la libertad de prensa y el funcionamiento de un sistema judicial independiente. Mucho trabajo para superar tres décadas de tiranía política.
Por si fuera poco, el archipiélago se enfrenta al mayor de sus retos, afrontar su desaparición bajo el imparable crecimiento del nivel del mar. La Comisión Intergubernamental del Cambio Climático, un cuerpo internacional de científicos especializados, nos informa que el nivel del mar subirá aproximadamente unos 60 cm durante el presente siglo. Esta cantidad es suficiente para inundar la mayor parte de la nación formada por 1190 islas, de las cuales, la mayoría está a 1 metro por encima del nivel del mar. Para tratarse de un país tan pequeño, la misión del nuevo gobierno parece casi de dimensiones inabarcables.










